Situémonos hoy nuevamente y por unos segundos en el siguiente escenario: Nos encontramos en un supermercado haciendo las compras que habitualmente acostumbramos a realizar.
El carrito de compras se encuentra equipado con un pequeño dispositivo electrónico que, a medida en que vamos ingresando productos, nos indica el valor y el acumulado de las compras.
Pero eso no es todo, si devolvemos o sacamos algún producto de dicho carrito el dispositivo automáticamente ajusta el nuevo precio total haciendo la resta del valor que se ha regresado. ¿Interesante no?…
Pero eso no lo es todo, al momento de cancelar ya no habrá extensas colas y largas esperas para hacer el registro en una caja de pagos, en este caso basta solo con acercarse a una cabina (como un cajero electrónico) y sin necesidad de sacar la tarjeta, se confirma la transacción como un pago débito o crédito.
Este supermercado no es fantasía ni ficción, ya es una realidad y con el avance de las tecnologías de Identificación por Radiofrecuencia se dará por terminado el uso del viejo y obsoleto (pero funcional) código de barras.
Esta tecnología promete acabar con largas colas y ahorrar muchos recursos de tiempo y personal, pero, ¿hasta dónde se puede llegar con tanta maravilla?
Las lectores de etiquetas RFID son actualmente usadas para la identificación de animales, seguimiento de mercancías y como un sistema antirrobo de vehículos.
Ya se han visto en varias ocasiones personas que insertan pequeños chips a sus mascotas para que en caso de pérdida sean devueltas a su dueño. Muchos investigadores han insertado chips RFID en animales o especies en vías de extinción con el objeto de rastrear, localizar y monitorear su comportamiento.
Son muchos los sectores industriales que pueden beneficiarse de las ventajas de la tecnología de auto-identificación por radiofrecuencia. Algunas de sus aplicaciones son las siguientes:
• Control de calidad, producción y distribución.
• Localización y seguimiento de objetos.
• Control de accesos.
• Identificación de materiales.
• Control de fechas de caducidad.
• Detección de falsificaciones.
• Almacenaje de datos.
• Control de stocks.
• Automatización de los procesos de fabricación.
• Información al consumidor.
• Reducción de tiempo y coste de fabricación.
• Reducción de colas a la hora de pasar por caja.
• Identificación y localización de animales perdidos.
• Elaboración de censos de animales.
• Identificación y control de equipajes en los aeropuertos.
• Inventario automático.
Aplicando RFID en sistemas Antipiratería
La idea es embeber un chip dentro de cada disco, integrando un lector RFID al DRM de los reproductores para verificar si puede o no ser reproducido.
Además, esta tecnología permitiría identificar cada disco de forma individual e incluso rastrearlo desde que sale de la fábrica hasta que llega a su casa.
Según el fabricante, este sistema (que será probado a gran escala en Australia), podría eliminar la piratería en los sectores del entretenimiento y las tecnologías de la información.
Supermercados de EE.UU. con carritos “inteligentes”
La tercera cadena de supermercados de EE.UU., Safeway, realizó las pruebas en días pasados del primer “carrito inteligente”, el cual lleva un computador sujeto en su manubrio que se activa con la tarjeta “Safeway Club”.
Los datos de la tarjeta le permiten al computador identificar al cliente que lo conduce e ingresar en su archivo personal para, luego, seleccionar cuatro productos que la tienda le ofrece a precios especiales.
El computador, además, sigue su recorrido por entre las góndolas para reproducir pequeños videos publicitarios de la mercadería más a mano. Además, información de precios, mapas de ubicación de productos, locales, etcétera.
La polémica
Recientemente se está creando un movimiento antiRFID. La causa es que esta tecnología atenta contra de la privacidad. Con la gran difusión de etiquetas RFID se está haciendo muy fácil seguir los hábitos de un individuo.
Códigos de Barras Vs. RFID
Los códigos RFID son tan largos que cada etiqueta RFID puede tener un código único, mientras que los códigos UPC actuales se limitan a un solo código para todos los casos de un producto particular. La unicidad de las etiquetas RFID significa que un producto puede ser seguido individualmente mientras se mueve de lugar en lugar, terminando finalmente en manos del consumidor.
Esto puede ayudar a las compañías a combatir el hurto y otras formas de pérdida del producto. También se ha propuesto utilizar RFID para comprobación de almacén desde el punto de venta, y sustituir así al encargado de la caja por un sistema automático que no necesite ninguna captación de códigos de barras.
Los diez usos más raros del RFID
1. Poner RFID a los niños para que no se pierdan (Japón, Dinamarca)
2. Poner RFID a las mesas del bar para ¿pedir cerveza? (Inglaterra)
Poner RFID a las mesas del bar para ¿pedir cerveza? (Inglaterra)
3. Poner RFID al carné de socio del club de fútbol para pasar por los torniquetes más rápidamente (Inglaterra)
4. Poner RFID a las personas que ingresen en el aeropuerto (Inglaterra)
5. Poner RFID a los tanques de guerra (EU).
6. Poner RFID a los pacientes del hospital para no “confundirse con sus historias clínicas” (Alemania, Estados Unidos)
7. Pone r RFID a las bolsas de sangre resultantes del proceso de donación (Alemania, Inglaterra)
8. Trajes-sastre de la muy británica marca Marks & Spencer (Inglaterra)
9. Los pasaportes
10. Libros (Holanda)